miércoles, 12 de noviembre de 2014

Mozambique 7/07/2013

Aunque con un año de retraso y por capítulos voy a contar mi experiencia en Beira (Mozambique).




El día 7 fue tranquilo, nos levantamos y desayunamos en el campamento. Nos dirigimos a la zona de corte y me quedé a vigilar al Sr Pita mientras reparaba las motosierras. Ana se fue por otro lado a ver unos troncos que la comunidad le había quemado (la comunidad local no la soporta y quema sus troncos para que se vaya)

Mi trabajo era el de vigilar al Sr Pita para que este no de el cambiazo a las piezas de las motosierras, poniendo viejas por las nuevas para luego vender estas. Ana sospecha de todo el mundo. Cada trabajador tiene otro que le vigila y aún así sospecha que ambos se han confabulado para robarla.

El trabajo del Sr Pita fue lento; no ve bien pues está mayor y no puede comprarse gafas. Además esta “empresa” tiene unas herramientas de mierda; yo no las he visto peor ni en las casas de segunda mano de Alicante. Por un momento pensé que se había apuñalado con un destornillador: intentaba apretar un tornillo pequeño con el pico de un destornillador muy grande, se le fue y casi se lo clava. El estilo de trabajo del Sr Pita era el típico de estos países: como no hay piezas de repuesto, se las ingenian con una cuerda, doblando un hierro, etc; y eso no lo quiere Ana; ella prefiere que se identifique la pieza rota e ir a comprar una nueva.

No estando Ana, se arregló sin problemas la primera motosierra; pero llegó para la segunda y empezó con sus observaciones (ella es más lista que nadie)
  • Este carreto está bien
  •  No Sra,está desgastado – Le replica el Sr Pita
  • ¡Estoy cansada de ver carretos y este está nuevo!
  • Está desgastado, Sra.
  • A ver. Saca el carreto de esa otra motosierra y comparemos.
  • Aquí lo tiene. ¿Ve que el desgaste entre los dos discos?
  • A si, es verdad, está gastado.
Así incordiando sin parar al pobre hombre y sin dejarlo trabajar.
  • Llevamos media mañana y solo ha reparado una motosierra
  •  Ana – le digo – lo estás agobiando con preguntas que le distraen del trabajo. Él es el técnico, déjale trabajar.
Se marchó y nos dejó el resto del día. Por la tarde, mientras volvíamos al campamento me decía que estaba más tranquila al ver que no le habían robado las piezas de las motosierras y teníamos un listado de piezas para comprar en Beire. Las motosierras averiadas nos las llevábamos para allá para arreglarlas en cuanto tuviesemos las piezas. Aún así, faltaban dos motosierras.
  • Me las ha robado Vitorino, seguro.

El pobre Vitorino cargando con las culpas de quien ve ladrones y espías por todos lados

Ya en el campamento y tras la cena, me dio la barrila con lo hermosas que estaban las estrellas, y lo romántico que era el campamento con sus lámparas de petróleo encendidas. Se empeñó en enseñarme la Cruz del Sur (ya sabéis que las estrellas en este hemisferio son diferentes a las del hemisferio norte).

Y hablando de las lámparas de petróleo, le pidió a los trabajadores que pusieran más combustible y cambiaran las mechas. Las mechas que tenían eran más anchas decidió cortarlas por la mitad a lo largo.
  • Paco, - me dice - a los africanos no les enseñan en el colegio a utilizar las tijeras; así que no saben cortar – me decía mientras cortaba una tira de la mecha que un mozabicano le sostenía
  • Verás como no.- me dijo mientras le pasaba la tijera al mozambicano.
  • ¡Ah! pues si que sabe!.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada